Un día caminando por alguna ciudad costera de cuyo nombre no podemos acordarnos -ay si, ay si, tan Cervantes-, encontramos un letrero donde ofrecían un tour a una playa cuyo principal atractivo era estar “libre de vendedores”. De inmediato recordamos todas las veces que, estando junto al mar, nos pusimos en modo automático de ‘no gracias’ y las historias de amigos y conocidos que hasta terminaron peleándose con estas personas por supuestamente perturbar su calma.

Pero el viaje se nos ha convertido con el paso de los días más en un aprendizaje que en una simple diversión. Entonces, también recordamos la cantidad de veces que en estos once meses tantas personas escucharon la historia de vida de dos chicos colombianos que renunciaron a sus trabajos para cumplir su sueño de recorrer el mundo. Al final casi todos terminaron llevándose una postal de nuestro recorrido.

Y es que detrás de cada una de estas personas hay una historia de vida como la suya o la nuestra. Tienen gustos, anhelos, miedos y alegrías. Estos hombres y mujeres, que queman su piel bajo el sol ardiente para ganarse unos billetes, engrosan las filas del desempleo y la falta de oportunidades en cualquier país donde se encuentren. Se ven obligados a acercarse a usted para ofrecerle un bonito recuerdo de sus vacaciones.

En Tamarindo, un pueblo en el Pacífico de Costa Rica lleno de surfistas y de gringos (y de gringos surfistas), nos acercamos a varios de ellos, les preguntamos algo sobre sus vidas y  luego les hicimos un retrato en su lugar de trabajo: la playa.

Este fue el resultado.

Yader José Mendoza, 20 años.
Vendedor de Ocarinas (Silbatos artesanales con formas de aves)

¿Cuál fue el día más feliz de tu vida?

“El día más feliz de mi vida fue cuando le entregué la casa a mi mamá que yo mismo le construí con mi trabajo. Trabajé muy duro durante cuatro meses para lograrlo y pude levantar esa casa con mis propias manos y con la plata que me gané vendiendo ocarinas. Mi mamá está muy feliz viviendo allí. Casi no hablo inglés, pero uno hace silbar los pajaritos y sólo con eso los gringos le compran. Ocarina en ingles se dice ‘uisol’ (wistle) ”.

Nelson Duarte García, 22 años.
Vendedor de fruteros de madera.

¿Cuál es tu película favorita?

“Mi película favorita es de Arnold o de Jean Claude Vandame. No tengo una en especial, pero me gusta cómo actúa Vandame. Claro que me gustaría ser como él, pero lo veo difícil. Por supuesto mae, a mí me gusta ser vendedor ambulante, me encanta este trabajo porque no tengo jefe. Si me quiero ir a las 3 pues me voy y ya. Pero eso que le digan a uno  que entre a las 6 de la mañana y se vaya a las 6 de la tarde es muy duro, conmigo no va eso”.

Eider Cequeira, 42 años.
Alquila caballos para dar paseos en la playa.

¿Cuál es tu mayor deseo en la vida?

“Pues muchachos, qué les digo? El mayor deseo que tengo en la vida para mí y mi familia es morir sin sufrimiento. Tener salud hasta el último día que Dios nos dé la vida. Porque yo he visto mucha gente sufriendo. O se imagina un accidente y uno quedar sin un brazo? Es que no quiero ni pensarlo. Amo mis 6 caballos y doy la vida por ellos porque ellos son los que me dan para vivir. Este se llama Chazan y el de allá se llama Santiago. Ninguno es mi favorito, a todos los amo y los aprendí a vacunar yo mismo poniéndoles la inyección aquí en la vena del cuello, ¿si la ve? Llevo 22 años trabajando en esto. Cuídense mucho en su vuelta al mundo, es algo increíble.

Delbert Bent Castro, 53 años.
Da clases de surf y alquila tablas en la playa.

¿Con qué sueña todos los días?

“No tengo más sueños en la vida que seguir surfeando. Fui campeón nacional y le enseñé en Puerto Viejo a dos carajillos que ahora están en el circuito mundial. Porque me encanta enseñar sabes? No como esos otros de allá que sacan las tablas a asolear sólo para venderles drogas a los gringos. Esos lo que son es unas locas. Se hacen en las puertas de los hoteles a decir: Ey, do you need some weed? Do you need some Coca? Y los ves en el mar y no tienen ni idea que hacer con una tabla. A mí que no me manden pa ningún río, yo me muero en el mar. Les estoy enseñando el surf a mi hijo de 6 años y a mi hija de 2 para que se queden con el negocio. Aquí donde me ve hablo inglés, italiano, francés y claro, español. Pero que no me saquen del mar, eso es lo que quiero”.

Darly y Marisol, 27 y 26 años.
Vendedoras de silbatos, pulseras y collares.

¿Por qué será que Costa Rica es Pura Vida?

– “Pura Vida lo que es es un dicho y nada más. Porque aquí esto no me gusta es para nada. Yo vengo aquí por los turistas y punto, pero no por los ticos. Aquí todo es muy caro, le cobran a uno como si fuera un gringo. Cuando hay buen trabajo toca venir aquí, pero de resto me quedo en Nicaragua”.

– “Van a ver cómo les va a gustar Nicaragua. Allá si que es lindo y van a encontrar cosas baratas. Disfruten de su viaje. Cuídense mucho.”

Cristian Obando Fuentes, 32 años.
Alquila sillas y sombrillas para el sol.

¿Cuál es tu comida favorita?

“Mi comida favorita es el arroz con frijol con huevo frito picado. Pero que lo haga mi mamá no? Esa es mi comida favorita. Porque si lo hace otra señora de pronto no sabe a lo mismo. La cuchara de mi mamá es mi favorita. O qué? Cuál es la comida que usted más extraña ahora que está viajando? Si ve? La de su mamá. Llevo 11 años trabajando en esto con un primo. Tenemos una sociedad de hecho. Un gringo me regaló un taladro que vale como 400 dólares para clavar las sombrillas en la arena. Dijo que en estos días volvía y me traía a regalar otro”.

Karen, 26 años.
Hace masajes de una hora a los turistas en la playa por 40 dólares.

¿Para vos qué es la felicidad?

“Para mí la felicidad es pasar en mi casa disfrutando de la compañía de mis dos hijos. Pero yo soy mamá y papá, entonces de mi trabajo depende toda mi familia. Por eso es que estoy aburrida, porque no puedo pasar tiempo con mi niño y mi niña. Tengo que trabajar todo el día de domingo a domingo. Mis niños los cuidan mis papás, y yo quiero pasar más tiempo con ellos. Por eso quiero estudiar para ser secretaria o enfermera, para ver si con eso puedo descansar al menos los fines de semana y quedarme con ellos. ¿Pero sabes que si me haría muy muy feliz? Que mis hijos me premiaran terminando sus estudios. Eso es lo que quiero para ellos, que estudien y sean alguien en la vida.

”.

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